De la interesante conferencia TED de la periodista Marta Peirano me quedo con una  de sus reflexiones: “tenemos que poner cortinas en nuestras casas, sin esperar a que nos las pongan por fuera”.

Con independencia de las obligaciones de nuestros gobiernos de garantizar los derechos fundamentales del honor, intimidad personal y familiar y de privacidad en el mundo online debemos preguntarnos ¿dónde empieza nuestra responsabilidad en todo esto?, ¿qué estamos haciendo para proteger nuestra intimidad? y sobre todo ¿somos responsables de que se haya originado esta sociedad vigilada y controlada?.

Nuestra afán de consumo, nuestra tendencia a la satisfacción inmediata de nuestras necesidades, a que me garanticen mi seguridad ante todo, el miedo a sufrir, a padecer enfermedades, a la delincuencia… todo esto es lo que ha llevado a que estemos mandando un mensaje claro a nuestros gobiernos: soy “feliz” cuanto más seguro estoy y no me importa si está por encima de otros derechos o libertades.

Son significativos los resultados de  una encuesta nacional realizada por el portal tecnológico Techcrunch, en la que se señala que el 54% de los estadounidenses está de acuerdo en que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) viole su privacidad e incluso intervenga sus llamadas o acceda en forma secreta a sus teléfonos móviles, si el objetivo es luchar contra el terrorismo (seguridad).

Esto me ha llevado a recordar tres libros que ya anticipaban en los años 30 y 40, las consecuencias negativas de una sociedad cada vez más industrializada y tecnológicamente avanzada, vigilada y controlada por los gobiernos: “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley (1932), “1984” de George Orwell (1949) y “Fahrenheit 451” (1953) de Ray Bradbury.

Los tres libros describen una sociedad controlada, vigilada, y manipulada por el estado a cambio de una falsa “felicidad” basada en la seguridad absoluta y en la ausencia de dolor, enfermedades, sufrimientos…donde la intimidad, la privacidad, la libertad de expresión y de pensamiento no existen.

Una sociedad que no se cuestiona nada y que acepta lo que el “Big Brother” (El Gran Hermano de Orwell) determine.

No es difícil detectar un paralelismo entre estos mundos descritos literariamente y nuestra sociedad actual.

Una sociedad donde se manipula la información y se practica la vigilancia masiva y en muchas ocasiones, la represión política y social.

Esto me lleva a pensar que las excesivas limitaciones normativas a las posibles violaciones de nuestra privacidad en Internet puede ser la excusa perfecta para que los estados y gobiernos generen un sistema de almacenamiento, supervisión y vigilancia de nuestros datos personales y de nuestros hábitos para mantenernos bajo su control.

Tan criticable es la comercialización de nuestros datos personales por las grandes compañías de Internet como su uso con fines políticos y policiales por parte de los gobiernos que se están aprovechando de los avances tecnológicos de aquéllas.

Te limito pero a la vez uso tus tecnologías e infraestructuras para otros fines gubernamentales.

Todo muy hipócrita, ¿no creéis?.

De ahí la importancia de que la ciudadanía tome conciencia de esta situación y no deposite toda la responsabilidad en “los que mandan”.

Se debe garantizar por los diferentes estados nacionales e internacionales unos mínimos necesarios pero un exceso de control puede volverse en nuestra contra.

Si hablamos continuamente que en ámbito del marketing online el consumidor ha dejado de ejercer un papel pasivo para ser protagonista central, generando contenidos e información, opinando y participando activamente en las conversaciones (prosumer),  ¿por qué no se puede trasladar este mismo protagonismo en el ámbito de la privacidad y seguridad?.

Existe la suficiente información online para que los internautas actúen sin esperar a que nos proporcionen una seguridad predeterminada y condicionada a unos intereses que nada tienen que ver con garantizar nuestra privacidad.

Y si esa información es insuficiente, generemos y construyamos juntos las condiciones para que así sea.

“La máxima seguridad es tu comprensión de la realidad”.-H. Stanley Judd

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