Hoy mirando Instagram, me he encontrado con una noticia muy curiosa de El País.

Resulta que hace 10 años se hizo una revisión de la ortografía de nuestra lengua que provocó una gran polémica en el seno de la Real Academia Española (RAE) y una herida que aún sigue sangrando.

Hablamos de la palabra “solo” que antes de esa revisión llevaba acento y ahora no.

La verdad que a mi me gustaba con su acento diferenciador y me costó la misma vida quitárselo, aunque ya me he acostumbrado.

Ahora si que la palabra se ha quedado sola sin ese acento que la acompañaba (valga la redundancia).

El tema es que se ha creado dos bando enfrentados.

Unos que defienden la tilde y otros que no.

Es más, el director de la RAE hablaba en una entrevista que no existía división respecto a un tema tan importante como el lenguaje inclusivo (ahí parece que todos van a una, ¡qué pena!) y en cambio, una tilde ha logrado romper el consenso entre los miembros de la academia (hablo en masculino porque miembras hay pocas y sin influencia).

El académico de la silla I hasta hace declaraciones iracundas de indignación: “La tilde es contundente. Lo de antes estaba mejor que lo de ahora. Seguiremos insistiendo. Sería el colmo que todos asumiéramos esa norma. Es bueno que no estemos de acuerdo”.

Incluso los 43 insumisos, como los llama el periodista, ordenan a sus editoriales a emplear y mantener la tilde en sus libros.

Todo esto siempre lo miro desde la visión de una copywriter, y vi claramente algo esencial a la hora de vender en Internet que muchos negocios online pasan por alto.

Imagínate que tienes una e-commerce y te dedicas a vender productos que llevan la palabra “solo”.

Te planteas que lo mejor, para no herir sensibilidades, es hacer tazas con la palabra solo con tilde y sin ella.

Así contentas a todo el mundo.

Pero ¿sabes qué pasa si optas por eso?

Tu negocio pasará desapercibido. No hará ruido, no provocará una reacción emocional en el público y venderás poco.

Ahora imagínate que decides posicionarte con los 43 insumisos que defienden a muerte que “solo” debe llevar tilde y haces camisetas, tazas, alfombras, bragas.. lo que sea, alabando la importancia de esta tilde en la vida de las personas.

Polarizas, marcas las distancias con el otro grupo que no quiere acento.

En este caso ¿qué pasará?

Pues dos cosas:

1) Venderás más porque te diriges y hablas a un segmento del público que se identifica con la tilde, y se volverán fans y seguidores de todo lo que hagas,

2) Tu negocio destacará sobre tu competencia que seguirá pensando que lo mejor es complacer a todo el mundo.

Hay más razones de peso para hacer lo que te acabo de contar.

Lo que pasa que éstas las reservo y las aplico para los que se suscriben a mi lista de correo diario.

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