Pasando la noche en casa de mi hermana, y zapeando en la tele a ver si había algo decente, dejamos unos minutos un reportaje sobre los secuestros en Venezuela.

No me gusta los estereotipos y prejuicios que existen sobre muchos países y, en concreto, Venezuela los ha sufrido y mucho en España

Pero desgraciadamente las etiquetas son los mecanismos inconscientes que emplea la sociedad para sentirse a salvo de lo desconocido, de lo que le provoca miedo o inseguridad.

Romper eso es un trabajo duro de información y educación que ultimamente están en sus horas más bajas.

Bueno sigo.

Pues resulta que sale una chica que había sufrido un secuestro con otros dos amigos.

Testimonio duro, de pelos de punta.

Los secuestradores la presionan y le preguntan que si quiere salvarse debe decir quién de los tres tiene más pasta para llamar a su familia.

Me imagino esa situación con la pistola en la cabeza, presionada, paralizada, aterrorizada y tener que delatar a uno de sus amigos para salvar su vida.

Dijo un nombre.

Y los secuestradores llamaron a la familia del elegido.

Aquí viene lo bueno.

El padre del chico es el que coge el teléfono.

Los secuestradores le piden la entrega de una elevada cantidad de dinero en pocas horas o no vuelve a ver a su hijo con vida.

Y ¿qué se encuentran? Pues un tipo que, con toda la sangre fría del mundo, les niega el dinero y encima les lanza la amenaza de que si matan a su hijo, él mismo se encargará de buscar a la familia de cada uno de ellos para matarlos a todos.

Eso es tenerlos bien puestos.

Y ¿qué hicieron los secuestradores? Manchar los calzoncillos y dejar en libertad a los tres secuestrados.

Moraleja.

El miedo se huele y hace más fuerte a tu enemigo.

En los negocios online también pasa.

Cuando un cliente huele tu miedo a perder la venta, tu necesidad de cerrar un presupuesto a toda costa, tu inseguridad a la hora de defender tu producto o servicio le otorgas un poder sobre ti difícil de corregir o eliminar con posterioridad.

Te deja poco margen de maniobra y comienzas a ceder tanto que al final te cuesta dinero y tiempo.

No el del tu cliente, no. El tuyo.

Mostrar seguridad y falta de necesidad en tus textos es un paso inicial necesario para generar ventas.

Lo contrario solo las espanta.

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