Hace tiempo que instalé en mi navegador Adblock Plus, y si lo hubiera conocido antes  lo hubiera usado desde el principio.

Pero parece ser que según el artículo de Javier Lacort (Hipertextual), sus creadores utilizan técnicas de extorsión para que las “pobres” multinacionales digitales puedan ser incluidas en sus listas blancas a cambio de dinero, y así puedan seguir avasallándonos con sus innumerables anuncios online a diestro y siniestro..

El demonizar al contrincante es una técnica antigua y bastante usual en el feroz mundo de la competencia y también el lanzar lecciones de ética a los consumidores que “ignorantes e ilusos”, descargan estos adblockers sin saber ni conocer las graves consecuencias de su uso.

Los adblockers (“los malos”) van a provocar la pérdida de miles de millones de euros que se traducen en reducción de puestos de trabajo y en la ruina de muchas empresas y multinacionales (“los buenos”) que viven principalmente de los ingresos publicitarios.

La solución de algunas plataformas web de impedir que usuarios que tengan adblockers en sus ordenadores no puedan acceder a sus contenidos solo empeoran las cosas.

Si impides que accedamos a tus contenidos, pierdes clientes, lo que hace que tu tráfico web y tus visitas online se reduzcan considerablemente y que las empresas que quieren publicitarse en tu web pierdan interés por tu escaso alcance y como consecuencia, pierdas ingresos.

En definitiva, los grandes opositores a esta nueva tendencia de consumo respecto a los adblockers no se quieren dar cuenta que los que decidimos realmente sobre lo que se hace o no en Internet son los  internautas.

Si demandamos una cosa, buscamos soluciones y las aplicamos.

Los adblockers solo vienen a dar una respuesta no satisfecha en el mercado: no ver publicidad que no deseamos ni pedimos.

Ante esto, solo queda aceptar los nuevos hábitos de consumo y adaptarse a los nuevos cambios.

Reinventarse y comenzar a trabajar en nuevas formas de publicidad para poder llegar al consumidor más exigente.

Los usuarios de Internet ya pagamos un alto precio por usar gratuitamente las más diversas aplicaciones, plataformas y redes a cambio de la cesión de nuestros datos personales y su comercialización.

No podemos además soportar el peso del mantenimiento económico de las grandes empresas digitales, aguantando anuncios y publicidad intrusiva, abusiva y molesta.

Si todos los consumidores llegasen a instalar adblockers (tendencia cada vez más real en las nuevas generaciones como señala este artículo: Millennials de hoy y consumidores del mañana: una generación que huye de la publicidad online) las grandes industrias y empresas solo les quedará buscarse la vida, como lo tuvieron que hacer cuando Internet irrumpió en nuestras vidas.

Es posible buscar nuevas vías de financiación diferentes a los anuncios publicitarios y es posible generar nuevos formatos publicitarios más creativos y amigables como el Branded Content.

Todo es posible si se mira más allá de mantener a toda costa, la cuota de mercado lograda.

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